REDACCIĂ“N: El ONCE HN
La violencia en los estadios de fĂştbol hondureños está lejos de declinar, pues las barras no tienen todavĂa un castigo que los ponga a temblar. En este CRITERIO hablaremos de las amigas lacrimĂłgenas.
Ăšltimamente han aumentado los conflictos entre aficiones sin importar los involucrados, pues la semana pasada se enfrentaron barristas de MarathĂłn y Juticalpa, un juego de esos catalogados sin problemas.
Lastimosamente no existe una ley concreta para evitar este tipo de acontecimientos y agradecemos a los miembros de la policĂa que interfieren para evitar hechos mayores, pero hay un punto negativo en su accionar.
El uso de las bombas lacrimĂłgenes es un mĂ©todo para forzar la calma en situaciones de violencia, pero deberĂan ser VETADAS en los estadios de fĂştbol.
¿Por qué? Simplemente porque van niños y mujeres a los partidos, incluso hombres inocentes se van en la colada. Esa sensación terrible que deja en la vista este gas puede generar daños a terceros.
En ciertos casos debemos tomar en cuenta que puede ser el detonante de más relajo, al entrar en pánico en el público presente en las gradas, pudiendo terminar en una tragedia peor.
Si los policĂas se sienten incapaces con la ausencia de estas bombas, entonces mejor que no vayan y se contrate gente verdadaremente profesional.
Nuestro consejo es omitir TOTALMENTE las bombas lacrimógenas de nuestros estadios, no más por favor. Piensen que con cada bomba que lanzan, alejan muchas familias de los recintos deportivos.
Por Ăşltimo, las barras son un terrible mal y deben ser cortadas de raĂz, no le hacen bien a ningĂşn equipo de la Liga Nacional. Tomen nota a todo lo sucedido.