Sin duda los procesos más exitosos en la historia del fútbol son los Sub-20, categorÃa en la que Honduras ha clasificado cinco veces a la Copa del Mundo (1977, 1995, 1999, 2005, 2009 y 2015).
Por ello se vale soñar con una nueva clasificación el mes próximo, cuando de la mano del técnico Carlos Ramón Tábora el equipo nacional busque su boleto a Corea del Sur 2017 en el Premundial de Costa Rica.
Y como en Honduras nada es fácil, los muchachos de la Sub-20 y el técnico ya se encontraron con su primer escollo en el primer dÃa de trabajo: el mal estado de la cancha del Proyecto Goal de Siguatepeque, que parece más apta para albergar vacas que a un equipo de fútbol.
Pero como cuando se cierra una puerta automáticamente se abre una ventana, el conjunto nacional solventó este inconveniente trasladándose a las instalaciones del MEDA (Ministerio Evangélico de las Américas), donde tiene una cancha pequeña pero en excelente estado.
Finalmente y luego de treinta minutos de espera, la Sub-20 pudo ingresar al terreno de juego y echar a andar la ilusión, evitando asà romper el buen ambiente que se respira en la concentración.
La gran novedad para este microciclo fue la inclusión de dos prometedores jugadores que viven en Estados Unidos, quienes viajaron a Honduras para demostrar la calidad que les ha hecho triunfar en el equipo Treasure Coast de Miami.
Se trata de los hermanos José y VÃctor Alvarado, de 18 y 17 años respectivamente, originarios de Olancho y que emigraron a la Unión Americana hace ocho años para encontrar un futuro que su paÃs de nacimiento no podÃa darles.
No obstante, según explica su entrenador, el estadounidense criado en Islas de la BahÃa, Paul John Hemmers, quien viajó con ellos para acuerparlos, los hermanos Alvarado siempre han tenido en mente jugar en la selección de Honduras, sin importar que estén siendo observados por cazatalentos de la selección de Estados Unidos.
Ambos fueron bien recibidos por el grupo y el entrenador Tábora, uno de los más calificados del paÃs en materia de fútbol juvenil y reconocimiento de talentos a temprana edad.
Sea como sea, lo importante es que el balón empezó a rodar para este nuevo proceso Sub-20, que busca reverdecer la gloria y reputación cosechada por sus antecesores a nivel de Concacaf y, de una vez por todas, dar el batacazo en una Copa del Mundo donde nunca se ha podido avanzar de la fase de grupos.