REDACCIÓN: El ONCE HN
Una noche inolvidable por todas las circunstancias, por todo lo logrado y lo festejado. Aquella noche del 14 de octubre tenÃa buena pinta y eso permitÃa soñar con algo que no se veÃa desde 1981 cuando se escribió otra gran historia.
La Selección de Honduras llegaba con la urgencia de triunfar en el Estadio Cuscatlán ante El Salvador y espera que Costa Rica no sumara tres puntos contra los Estados Unidos en el RFK Stadium de Washington.
Las cosas no pintaban bien cuando Bryan Ruiz tenÃa adelante 2-0 a los ticos con un doblete, muy temprano en las acciones. Por otro lado, a nuestro equipo se le resistÃa el gol en tierras guanacas.
No obstante, hacÃamos la tarea con una victoria 1-0 que nos trasladaba a “socar†por un empate en DC. Dos de los delanteros más importantes en la historia catracha se combinaron para el tanto, David Suazo asistÃa el cabezazo Perfecto de Carlos Pavón para una ventaja definitiva.
Las ilusiones crecÃan con el descuento por parte de Michael Bradley, un gol más y tenÃamos billete en mano para el Mundial. Eran más de 90 minutos, nada sucedÃa, solo el show del cuerpo técnico tico que desencadenó con la molestia de Armando Archundia.
Ya instalados en el tiempo agregado, un tiro de esquina favorable a los norteamericanos, un lanzamiento preciso y Keylor Navas que se quedaba… Jonathan Bornstein emergÃa como figura para colocar el 2-2.
La incredulidad, la emotividad, la alegrÃa, el sollozo, las lágrimas. Honduras estaba en la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010, y ahà los jugadores se fueron dando cuenta hasta poder celebrar libremente como héroes de una nación.
Grabado en la memoria de todos los hondureños que vivimos como nunca antes un momento futbolÃstico, hoy recordamos el acontecimiento diez años después. Esa noche, fue… la noche en que fuimos felices.
VÃDEO
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